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Elogio de la pausa: lo que la ciencia dice sobre esos minutos en los que, aparentemente, no ocurre nada en absoluto.
Descansar sin propósito —lo que los neerlandeses llaman niksen, o «no hacer nada»— es productivo porque el cerebro no se apaga durante la inactividad: activa la red neuronal por defecto, asociada a la creatividad, la resolución de problemas y la consolidación de recuerdos. Investigaciones como las de la psicóloga Sandi Mann relacionan soñar despierto con mayor capacidad creativa, mientras que estudios sobre actividades pausadas apuntan a beneficios en la reducción de la ansiedad, el envejecimiento celular y el sistema inmune. No hacer nada, en definitiva, no es lo opuesto a ser productivo: es una de sus condiciones previas.
Hay una escena que se repite cada verano en cualquier playa: alguien tumbado, sin móvil, sin libro, simplemente mirando el horizonte durante minutos que a cualquier observador urbano le parecerían un desperdicio de tiempo. Y sin embargo, esa misma persona suele volver de esas vacaciones con más ideas, más paciencia y más energía que la que tenía cuando encadenaba tareas sin parar. La pregunta que este artículo intenta responder es, precisamente, por qué ocurre eso.
En Saandeo llevamos tiempo defendiendo que la playa no es solo un escenario bonito: es, también, uno de los pocos lugares donde a la mayoría de personas les resulta socialmente aceptable no hacer absolutamente nada. Vale la pena entender por qué ese «no hacer nada» merece un lugar mucho más central en nuestra vida —y no solo en vacaciones— del que le solemos conceder.
«El hombre sabio será ocioso siempre que su sabiduría se lo permita.» — Bertrand Russell, «Elogio de la ociosidad», 1932
El niksen: la palabra que le puso nombre a no hacer nada
Niksen es un término neerlandés que significa, literalmente, «no hacer nada», o dedicar tiempo a una actividad sin ninguna utilidad práctica: mirar por la ventana, tomar un café sin mirar el móvil, o simplemente dejar que la mente divague sin rumbo fijo. Durante años se asoció a la pereza en una cultura, la holandesa, tan orientada a la productividad como la mayoría de las europeas. Pero el aumento sostenido de los niveles de estrés, la ansiedad y el burnout laboral ha hecho que profesionales de la salud mental empiecen a recomendarlo de forma activa como parte del tratamiento frente a estos problemas.
La psicóloga y coach Carolien Hamming, directora de un centro especializado en estrés laboral en Ámsterdam, describe el niksen como cualquier actividad «que no tenga nada de productivo»: salir a dar una vuelta sin destino, hacer punto, hojear una revista sin buscar nada en concreto, o simplemente contemplar el paisaje.
Qué ocurre en el cerebro cuando «no hacemos nada»
Desde el punto de vista neurocientífico, la inactividad aparente está lejos de ser un vacío. Cuando dejamos de concentrarnos en una tarea concreta, el cerebro activa lo que se conoce como la red neuronal por defecto (default mode network), un circuito asociado a la introspección, la memoria autobiográfica y la imaginación. Es, en cierto modo, el modo de fondo del cerebro: el que procesa experiencias pasadas, conecta ideas aparentemente inconexas y prepara el terreno para esos momentos de inspiración que rara vez llegan mientras estamos completamente absorbidos en una tarea.
La psicóloga Sandi Mann, de la Universidad de Lancashire Central, ha investigado específicamente el papel del aburrimiento en la creatividad. Su conclusión, resumida por ella misma, es que soñar despierto —un efecto casi inevitable de la inactividad— «nos vuelve literalmente más creativos, mejores para solucionar problemas, más capaces de tener ideas creativas».
Los beneficios de no hacer nada, según la evidencia disponible
- Reducción del estrés y la ansiedad: las pausas sin propósito reducen la activación fisiológica asociada al estrés sostenido.
- Mayor capacidad creativa: soñar despierto y dejar divagar la mente se asocia con mejores resultados en tareas de resolución de problemas.
- Recuperación de la atención: tras un periodo de inactividad, la capacidad de concentración suele volver reforzada, no debilitada.
- Beneficios físicos indirectos: algunas investigaciones vinculan las actividades pausadas con procesos de envejecimiento celular más lentos y una respuesta inmune más robusta.
- Mejor conexión con las propias necesidades: los momentos sin exigencias externas facilitan la introspección y, según distintos estudios, fortalecen también las relaciones personales.
Niksen, mindfulness y pereza: en qué se diferencian
| Concepto | En qué consiste | Diferencia clave |
|---|---|---|
| Niksen | No hacer nada, sin propósito ni foco de atención | No busca prestar atención a nada en particular |
| Mindfulness | Atención plena y consciente al momento presente | Requiere concentración activa, aunque sea en la respiración o los sentidos |
| Pereza | Evitar tareas que sí deberían realizarse | Implica una obligación incumplida, no una pausa deliberada |
Esta distinción importa porque buena parte de la resistencia cultural al niksen viene de confundirlo con la pereza. No lo es: se trata de una pausa consciente y elegida, no de una evasión de responsabilidades.
Cómo practicar el arte de no hacer nada sin sentir culpa
- 01Empieza por espacios breves: unos minutos al día son suficientes para empezar a entrenar la tolerancia a la inactividad.
- 02No expliques tus pausas: si alguien pregunta qué estás haciendo, basta con responder «nada», sin justificarlo como un descanso «merecido» tras haber trabajado mucho.
- 03Elige la incomodidad inicial: es normal que quedarse quieto sin estímulos resulte extraño al principio; requiere práctica, igual que cualquier hábito nuevo.
- 04Aleja las pantallas: revisar el móvil durante la pausa sustituye una forma de estímulo por otra, y elimina buena parte del efecto buscado.
- 05Aprovecha los entornos que ya invitan a ello: la playa, una ventana con vistas o un banco en un parque facilitan mucho más el niksen que un escritorio.
- 06No midas el resultado: buscar «productividad» incluso en el descanso anula parte de su propósito; la pausa no necesita justificarse por lo que produce después.
Por qué cuesta tanto no hacer nada
Vivimos en una cultura que tiende a medir el valor personal a través de la productividad constante, lo que convierte cualquier pausa sin justificación aparente en motivo de culpa. A eso se suma un componente casi fisiológico: tras años de estimulación constante —notificaciones, tareas simultáneas, entretenimiento permanente—, la inactividad puede generar una sensación de incomodidad real, comparable a la que produce comenzar una rutina de ejercicio después de mucho tiempo sedentario. No es una señal de que algo vaya mal: es, simplemente, una habilidad que se ha dejado de entrenar y que, como cualquier otra, puede recuperarse con práctica.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es el niksen?
Niksen es una palabra neerlandesa que significa literalmente «no hacer nada» o dedicar tiempo a una actividad sin ninguna utilidad práctica, como mirar por la ventana o dejar la mente divagar sin un propósito concreto.
¿Es lo mismo el niksen que el mindfulness?
No exactamente. El mindfulness se centra en la atención plena al momento presente, mientras que el niksen no busca prestar atención a nada en particular: es, precisamente, la ausencia deliberada de un propósito o foco de atención.
¿Por qué cuesta tanto no hacer nada?
Vivimos en una cultura que asocia el valor personal con la productividad constante, lo que genera culpa asociada al descanso; además, la inactividad inicial puede resultar incómoda porque no estamos entrenados para tolerarla, de forma similar a como cuesta empezar una rutina de ejercicio.
¿No hacer nada mejora realmente la creatividad?
La investigación de la psicóloga Sandi Mann, de la Universidad de Lancashire Central, ha encontrado que soñar despierto, un efecto habitual de la inactividad, se asocia con mayor capacidad para resolver problemas y generar ideas creativas.
¿Cuánto tiempo hay que dedicar a no hacer nada cada día?
No existe una cifra universal ni obligatoria; los defensores del niksen recomiendan empezar por espacios breves y conscientes, de unos minutos, e ir aumentando la tolerancia a la inactividad de forma progresiva, igual que con cualquier hábito nuevo.
¿El niksen es lo mismo que la pereza?
No. La pereza suele implicar evitar tareas que sí deberían hacerse, mientras que el niksen es una pausa deliberada y consciente frente al exceso de actividad, entendida como una habilidad de autorregulación y no como una falta de disciplina.
Nota: este artículo tiene fines informativos y de divulgación sobre bienestar general, y no sustituye la valoración de un profesional de la salud mental. Si el estrés o el agotamiento que sientes es persistente o intenso, consulta con un psicólogo o médico.


